miércoles, 9 de octubre de 2013

¿Cómo Ocurren los Cambios Sociales? - Modelo explicativo [1de2]

Título original Las Avalanchas de la Transmodernidad                         Autor Andrés Schuschny [ar]

Supongamos que tenemos un balde lleno de arena seca y lo damos vuelta de manera súbita en una mesa. Nada extraño parece ocurrir; simplemente vemos como resultado que se formó una pila de arena. Consideremos ahora que, muy sutil y suavemente, vamos lanzando desde arriba de a un granito de arena por vez. ¿Qué ocurriría?

Eventualmente, se sucederán pequeñas avalanchas o deslizamientos de arena. La adición sucesiva de granitos de arena provoca un aumento de la tensión que termina causando avalanchas que se propagan a lo largo y ancho de la pila y cuyo tamaño puede variar de lo ínfimo a lo dramático.

La pila alcanza un estado estacionario, donde la cantidad de arena añadida esta balanceada por la cantidad de granos de arena que se salen de la pila. En este “estado estacionario”, existen avalanchas de todos los tamaños. Si registráramos el historial del tamaño de las diferentes avalanchas que se producen cuando vamos añadiendo granitos de arena a la pila, ciertamente veríamos que, dadas las características de este sistema complejo, no existirá un tamaño típico o medio en las avalanchas.

Ciertamente, la mayoría de las avalanchas serán de pequeña magnitud, pero veremos también que se suceden (algo más esporádicamente) avalanchas de tamaños intermedios y, de vez en cuando, avalanchas cuya magnitud son comparables al tamaño de toda la pila de arena.

La distribución del tamaño de las avalanchas no tiene ninguna semejanza con la famosa campana de Gauss, aquella que nos permitía definir el valor promedio y el tamaño del fenómeno parametrizado por la varianza de la distribución. En efecto, sistemas como la pila de arena poseen una varianza que resulta infinita.

Así como la pila de arena, existen numerosos fenómenos que no poseen un tamaño característico a partir del cual se nos facilite su parametrización y, por lo tanto, se posibilite su control (estandarizado o gaussiano) tal como si se tratara de un mecanismo maquínico.

La universalidad de ciertos comportamientos se reafirma en diversos y distintos sistemas donde la contingencia, la rareza, la multiplicidad de eventos y los saltos de escala son la pauta de organización de estos sistemas.

Sea que se trate de la volatilidad de los mercados financieros, las intensidades de las guerras, las visitas a las páginas web, las citaciones en publicaciones científicas, el tamaño de las empresas, la distribución de la riqueza, el tamaño poblacional de las ciudades y pueblos y la magnitud de las convocatorias a las más diversas movilizaciones ciudadanas; todos estos ejemplos comparten mucho de lo que se describe con la simple analogía de la pila de arena.

Cada uno de estos sistemas es un todo consistente de un inmenso número de componentes en mutua interacción.

Se trata de sistemas complejos que se auto-organizan en lo que se denomina como un “estado crítico” altamente interactivo y relacional donde una perturbación menor puede conducir al acontecimiento de eventos, o avalanchas, de todos los tamaños posibles.

Vale pues de comprender sutilmente este tipo de procesos y de detenerse a reflexionar sobre sus posibles implicancias. Ciertamente, la utilización de la pila de arena no es más que una metáfora explicativa, un modelo de juguete que, como enunciamos, puede abarcar una gran variedad de fenómenos atribuibles a otros numerosos contextos.

Está claro que ya no nos resulta sorprendente afirmar que vivimos un período histórico trascendente signado por colosales cambios, disrupciones y rupturas, discontinuidades y crisis.

A distintas velocidades y con distinta magnitud, es posible afirmar que en todas las sociedades, el cambio siempre se vio encaminado por el impulso de tres elementos básicos:

(i) la tecnología, (ii) las instituciones y (iii) los sistemas de valores

Sin embargo, vale destacar que, si bien los sistemas sociales, políticos y económicos evolucionan de modo incremental, hoy somos plenamente conscientes de que la tecnología revoluciona de manera exponencial.

Destaquemos, que lo determinante de una innovación hoy, no es ya la creatividad que deriva en una tecnología, sino la capacidad de sus creadores de convencer a la sociedad de la necesidad de su uso y, al adoptarlos por una creciente mayoría, de persuadir al resto de la necesidad de transformar aquello que esa tecnología provoca transfigurar. Indudablemente, los cambios tecnológicos afectan inicialmente, como resultaría obvio, a aquellos vinculados con esa tecnología; sin embargo, más allá de cierto umbral, la disrupción de los cambios acontece en otros ámbitos de la sociedad.

El gran dilema se presenta cuando nos damos cuenta de que hemos desarrollado visiones de mundo o modelos mentales que ya no responden al imperativo de esta transformación emergente que testimoniamos. [1de2] visitar Humanismo y Conectividad