No hay que ser un genio para darse cuenta de lo evidente: Luis Carlos Sarmiento Angulo, el hombre más rico de Colombia, dueño de un número desconcertante de bancos y otras empresas boyantes, es también el accionista mayoritario de la Casa Editorial El Tiempo.
Mejor dicho, el periódico más leído de este país, ese que llega a más casas por suscripción, y tiene más lectores fijos por internet, que le rinde intereses a su dueño, informa también sobre tarjetas de crédito, proyectos de infraestructura, crisis petrolera e impuestos.
¿No va siendo hora de que sepamos, a ciencia cierta, quiénes son estos empresarios detrás de los medios? ¿No es importante para una democracia que haya una prensa transparente, que rinda cuentas, que explique sus métodos de financiación?
Mejor dicho, el periódico más leído de este país, ese que llega a más casas por suscripción, y tiene más lectores fijos por internet, que le rinde intereses a su dueño, informa también sobre tarjetas de crédito, proyectos de infraestructura, crisis petrolera e impuestos.
¿No va siendo hora de que sepamos, a ciencia cierta, quiénes son estos empresarios detrás de los medios? ¿No es importante para una democracia que haya una prensa transparente, que rinda cuentas, que explique sus métodos de financiación?



