domingo, 1 de junio de 2014

SurAmèrica - Saberes y tecnologìas metalùrgicas surandinas precolombinas

por Pablo Cruz - Florian Téreygeol (CONICET) - vìa Argenpress - Para conocer cómo los indígenas andinos producían metales preciosos un programa de arqueología construye en Jujuy distintos tipos de hornos metalúrgicos.

Desde sus descubrimientos en distintas partes del planeta, los metales guardaron siempre un importante lugar en la vida social y económica de los seres humanos.

No solo por el enorme potencial de sus materias, que permitieron la elaboración de objetos resistentes, sofisticados y con múltiples cualidades, sino también por el enorme encanto que provocaron sus brillos y tonalidades, principalmente el oro y la plata. Así llegaron a constituirse como los principales referentes del poder y de la riqueza terrenal.

Pero, hay un aspecto más de los metales que provoca nuestra fascinación: la manera mágica en que ellos son producidos.

En efecto, para obtener los metales es necesario primeramente extraer de las entrañas de la tierra los minerales metalíferos, y luego manipularlos reiteradas veces mediante el calor u otros agentes físicos o químicos. Transformando la roca sólida en un líquido viscoso, incandescente y centellante, y luego en un nuevo material sólido y brilloso, la antigua metalurgia, basada principalmente en el uso de hornos, fue en todos lados el dominio de las alquimias.

Por su gran concentración en yacimientos minerales, el espacio surandino (sur de Bolivia, norte de Chile y de Argentina) fue una de las regiones del continente donde la producción de metales alcanzó su máximo desarrollo, sobre todo a partir del Ier milenio de nuestra era.

En los últimos años, numerosas investigaciones arqueológicas realizadas en distintas localidades de esta región pusieron en evidencia numerosos establecimientos mineros y metalúrgicos prehispánicos, destacados tanto por la escala de la producción como por la sofisticación de las tecnologías empleadas.

De hecho, una de las principales razones por las cuales los inkas se expandieron desde el Perú hacia el sur a finales del siglo XV fue la procuración de nuevos yacimientos de minerales metalíferos y el encuentro de nuevas tecnologías para su transformación en metales preciosos.

Luego, con la llegada de los españoles, la explotación de los recursos minerales presentes en esta región se convertiría progresivamente en el centro y motor económico de la empresa colonial en el “Nuevo Mundo”

Una idea de lo que implicó la producción de metales en la vida social y económica en los comienzos de la Colonia se encuentra en las plumas de cronistas como Reginaldo de Lizárraga (1545 - 1615), quien señaló la existencia en Potosí de más 4.000 “huayras” (hornos de viento indígenas) funcionando de manera simultánea en los cerros que rodean la Villa Imperial, “…que por la mayor parte cada noche ardían, y verlas de fuera y aun dentro del pueblo no parecía sino que el pueblo se abrasaba…”.- leer màs en Argenpress