jueves, 20 de mayo de 2021

ciudades - monumentos de la Habana, memoria en piedra y bronce

(Sputnik / elcomunista.net) - La historia de La Habana se puede contar a través de sus estatuas y monumentos, una singular forma de perpetuar a quienes de alguna manera contribuyeron con la existencia misma de la ciudad y de paso, dar un toque de distinción cultural que ya es simbólico y atrapa a cuanto visitante foráneo llega a esta urbe caribeña.

Por Miguel Fernández Martínez* - Desde que se colocó una lápida de piedra en memoria de María Cepero en el mismo lugar donde cayó mortalmente herida por un accidental disparo de arcabuz en 1557, reconocida como el monumento más antiguo que se conserva en la capital cubana, larga y diversa ha sido la historia de estatuas, efigies, columnas y cuanta manera permita perpetuar la memoria de hechos y personas.

La Habana Vieja, por ejemplo, y su casco histórico en particular, son un importante reservorio de monumentos históricos que refuerzan el medio milenio de historia acumulada en esta ciudad bañada por el sol y el mar Caribe.

La ciudad tiene una perenne vigía, La Giraldilla, mirando al horizonte y posada sobre una de las altas torres del Castillo de la Fuerza, la fortaleza militar más antigua construida por España en América, en el siglo XVI, y hoy convertida en el principal símbolo de los habaneros. 

Es la primera estatua que se fundió en Cuba y fue terminada en 1632.

Según la leyenda tejida en torno a esta estatua-veleta, fue dedicada a Isabel de Bobadilla y Peñalosa, esposa del ibérico Hernando de Soto, quien a su partida a la conquista de Florida, en 1539, le esperaba cada noche desde el balcón de su habitación habanera, mirando al mar en espera de ver aparecer el barco de su amado entrando a puerto - Leer màs